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Un tesoro “escondido”

hidden treasure

Hace como tres años mi papá me regaló un libro, “El Alquimista”, de Paolo Coelho. La verdad es que no lo leí porque no tuve tiempo y después se me olvido retomarlo.

Hace una semana lo terminé y, salvo varias pinceladas que denotan ideologías sincretistas y del estilo “New Age”, me gustó bastante.

Ya desde los primeros capítulos fui entendiendo por qué mi papá me lo había regalado, no como una cosa indiferente sino como un pequeño mensaje escondido para mí…

El papá de Santiago quería que su hijo fuera seminarista pero Santiago quería descubrir lugares diferentes, quería conocer personas de otros países, en una palabra, quería viajar. Y cuando se va de la casa con la bendición de su papá se sienta en una colina, mira la puesta del sol y piensa: “no sé cómo buscan a Dios en el seminario.”

Yo, cuando le dije a mi papá que me quería ir al seminario, fue evidente que le costó, pero me apoyó diciendo: “vale la pena ver si es lo tuyo.” En otras palabras, “descubre lugares diferentes, conoce personas, viaja, pero siempre donde Dios te quiera.”

Me fui al seminario y, aunque a ilustre senhoria (el ilustre señor, en portugués) Paulo Coelho no me crea… encontré a Dios. Y como bien decía el rey Melquisedec, “…cuando deseas algo, todo el Universo conspira para que tú realices tu deseo.” Yo lo quería todo, quería viajar, encontrarme con personas, etc., etc. y, además, encontré a Dios.

Y ahora veo cómo mí papá me regalo el libro como irónicamente diciéndole a Coelho que alguien lo encontró todo en el seminario, y fue su propio hijo.

Santiago tuvo que viajar y esperar mucho tiempo para encontrar su tesoro. Parece que pierde tiempo al ir al desierto y recorrer tanto camino, pues, al final, el tesoro había estado a su lado y no se había dado cuenta.

Así, yo también he viajado y recorrido algo de camino. Y, tal vez seamos así los seres humanos que necesitamos distancia, tiempo y nuevas experiencias para saber valorar, o mejor, descubrir los tesoros que tenemos tan cerca. En concreto, tenía un tesoro a mi lado, que ahora ya no está tan cerca, pero que ha estado siempre en mi corazón y es allí en el corazón que he descubierto qué grande era y es ese tesoro… el tesoro de mi papá…

(¡Feliz cumpleaños papi!…)

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