Un idilio interesante

Lully’s Opera “Armide” Performed at the Palais-Royal 1761

por Lázaro García

Hablar ingeniosamente de un maestro de la palabra es una labor, que además de ingenio requiere un poco de valentía. Las obras más geniales, las obras más arduas y también las más originales están rodeadas de un aliento de controversia.

La Jerusalén conquistada como libro que aguarda un pensamiento de presteza en el trance de composición y una osadía para revivir momentos anteriores con personajes presentes en la historia debe prometer, quizá para plantear deseos que no podían ser dichos con la seguridad que implica hablar de guerras y expediciones.

Se habla de años de labor para el fénix de los ingenios en la trama y composición porque el tema y las situaciones eran tan controvertidos que tres veces fue chasqueado nuestro poeta y a raíz de un “pretendido orgullo” porque las correcciones del esforzado eran constantes. Pulía y limaba las expresiones para que explicaran más que sus palabras porque debía ser publicado un poema tan largo y tan minuciosamente elaborado.

Si somos severos podremos decir que era un preciocista que planeaba una remodelación de la lengua y en el lirismo de su línea quiere tiene algo de lamento y una narración que sabe predecir. Jerusalén como símbolo de una ciudad que tuvo la grandeza como posesión, que dictó los modos alguna vez para su entorno, como la ciudad que se hizo colonia por el rechazo tan objetante a la propuesta de un Dios benigno, al menos más benigno que el Saladino y Cesar. El rechazo ha causado su caída, perdió la luz y ahora la oscuridad es el estado más frecuente para sus habitantes. La oscuridad ha creado la desconfianza y una guerra habitual.

Quizá este planteamiento pareció en su tiempo muy atrevido y hasta libertino porque se daba por supuesto que la paz estaba pronta para Jerusalén pero nuestro poeta hizo de profeta y sería una idea brillante reflexionar sobre la actual situación de la Ciudad de la Paz con un texto de Lope junto al muro de los lamentos. A partir de la poesía este hombre descubrió la realidad del conflicto y de la guerra que no acaba porque la misma sociedad y hasta el hombre están en una guerra que no acaba y que siempre pide revanchas para permanecer en paz.

Pero pasarán los tiempos y la voz de este prominente vate dejarán de estimular a cualquier cristiano y la paz entre las religiones que creen en Dios será sólo una cuestión diplomática. Lo que hará que la seguridad de aquella ciudad se logre como un intento de Dios de reedificar su ciudad, de establecer su Ley y ser Dios para su pueblo, es la esperanza con la que se toman las armas y se canta sobre sus muros.

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