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Si la licuadora hablara (en el día de las madres)

Por Carlos Padilla, LC

Si la licuadora hablara nos contaría la hazaña diaria de mamá: sacar de la chistera un desayuno y un lunch “sobre la hora” mientras el bus escolar se acerca a solo unas cuadras de casa. Si esos manteles hablaran tendrían que narrarnos las cátedras de educación que mamá ha impartido ahí, las discusiones que solamente ella fue capaz de suavizar y los planes familiares que se diseñaron a sus plantas cuando mamá supo ser la hábil conciliadora e invitó a todos a ceder.

Y si ese volante hablará…uff, ese ha visto a mamá haciéndolo todo a la vez, en una auténtica oda al “multi tasker mode“. Mientras manejaba, miraba por el retrovisor a Paco, daba ordenes a Isabel, se peinaba para la junta con el director y le avisaba por celular al marido que a él le tocaba pasar por Lourdes.

Si ese escritorio hablara…no tendría solo historias de la empresa sino un sin fin de  problemas de casa resueltos ahí, en horarios de oficina. ¿Cuantos besos a la foto de la familia no habrá visto? ¿Cuántas horas extras para pagar la operación de Jorge o el campamento de Cata? ¿Cuánto talento de empresaria y cuánto amor de mamá derrochado en ese rectángulo de madera?

¿Y cuánto podría decirnos su celular? En la lista de preferidos aparecen en primer lugar pediatras, dentistas, oculistas. Los grupos de chats son 18: las mamás del ballet, el grupo de las mamás del curso de sus hijos, el chat de la mesa directiva, el de mamás ecologistas, el de la asociación parroquial de mamás, etc… La batería de su celular se agota de inmediato, pero las energías de mamá parecen ser infinitas. ¿Su secreto? No hay secreto…ella ¡ama!


 Pero esos objetos hoy no correrán a abrazarte. No hablan, no ven, no sienten ¡pero nosotros sí! Hemos visto tus mil sacrificios diarios, tu entrega incondicional y tus secretas preocupaciones. Hoy quiero decírselo al mundo: Mamá es un gran piloto, una cocinera de antología, una hábil conversadora, una cariñosa esposa, una experta en gestión, una cristiana ejemplar y una…mamá, una mamá como ninguna otra.

Solo viendo a mamá se comprende que el amor es paciente, tan paciente para esperar 9 meses la venida de un hijo y décadas para abrazar a su primer nieto. El amor no sabe de envidias, soberbia ni ira, una madre ama a todos por igual y se entrega aunque no encuentre correspondencia en sus hijos. El amor todo lo perdona, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, el amor no acaba nunca…como las baterías de esa mamá que lleva en el vientre la Vida y da luz al Amor mismo. Hoy le quito el micrófono a la licuadora y lo digo yo: ¡Felicidades mamás, son increíbles!

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3 Comments

  • Ma.Carmen

    10 mayo, 2014 at 16:03

    Excelente artículo, muy conmovedor pero a la vez realista, sólo con la ayuda de María Santísima las mamás logramos ser fieles a la vocación que Dios nos ha encomendado de formar a nuestros hijos que son los de El.

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  • Diana DelaGarza

    11 mayo, 2014 at 01:26

    Me impresiona tu noción sobre todos los aspectos de la vida. Pero en especial este me hace reflexionar en que una madre es el eje de una familia. A veces las cosas no salen como uno quisiera, pero a pesar de todo, el amor es el que prevalece y yo en lo particular, me siento muy satisfecha al seguir actuando con amor hacia mis hijos y hacia los demás. Agradezco a Dios y a la Virgen María por darme la Luz para continuar con mis propósitos.

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