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San Valentín: adolescentes y el noviazgo según la televisión

Por Javier Gaxiola, LC

Las series de televisión se han convertido en puntos claves de referencia para nuestro mundo. El éxito de estas breves historias conectadas entre sí por una arquitrama conductora es sorprendente. ¿A qué se debe su fenómeno? La respuesta es sencilla: en ella nos vemos reflejados. Como en la vida real los personajes salen juntos, tienen trabajos, los pierden, comienzan relaciones y las dejan, se enamoran y rompen corazones. Se pelean y se reconcilian. Al verlos nos reafirmamos en lo que hacemos es normal. Incluso tomamos ideas y poco a poco, casi sin darnos cuenta, se convierten en modelos de nuestro actuar, sobre todo de los adolescentes. Los personajes somos nosotros o quienes queremos ser.

Llama la atención una serie en especial que ha tenido un éxito aplastante. Prueba de ello son las nueve temporadas producidas. Me refiero a la serie How I met your mother.

Es día de san Valentín y esta serie nos ofrece dos personificaciones relevantes para las relaciones en pareja, sobre todo de adolescentes, aunque los personajes estén ya en sus treintas. Hablo de Ted Mosby y Barney Stinson.

TED MOSBY

Es el prototipo de quien después de una divertida juventud quiere sentar cabeza. Busca pertinazmente una relación estable y seria. Piensa demasiado en las características perfectas de su pareja. Cree en el amor a primera vista, pero a la vez no se contenta con las apariencias. Analiza a las candidatas y tiene esperanzas de que un día llegará la perfecta. La mujer de sus sueños. Aquella con quien deseará pasar cada día de su vida y quien será la madre de sus hijos. Cree en el amor perfecto, pero aún no lo encuentra.

BARNEY STINSON

Es mujeriego, promiscuo, con dinero y viste bien. Busca relaciones momentáneas y puramente físicas. Está declaradamente en contra de los noviazgos y más del matrimonio. Se burla de sus amigos Marshall y Lily que ya están comprometidos. Sólo quiere divertirse y pasarla bien, vivir el momento. Sueña noches “legendarias” con supermodelos y chicas sin compromisos para luego rechazarlas. Es oportunista y manipulador.

Si acusas a un adolescente que ve la serie de estar siendo influido por sus personajes y guiones te dirá que no es verdad. “Ni que estuviera tonto” te asegurará más de alguno. Ojo. Nadie dice que lo estén. Simplemente son humanos y al ver a otros humanos presentando vidas tan atractivas es lógico que se sientan identificados.

NOVIAZGO DE ADOLESCENTES

Recientemente se preguntó a un grupo de unos 50 adolescentes lo que opinaban del noviazgo en la adolescencia. Las respuestas son elocuentes. He aquí los resultados.

ENCUESTA

A favor:

1) Porque quiero sentirme querida/o.

2) Porque quiero estar con alguien.

3) Porque me puede convenir.

4) Me atrae o me gusta.

5) Por pura relación física.

En contra:

1) Porque no quiero compromisos.

2) Porque no quiero pagar el doble.

3) Porque no quiero estar atado y quiero divertirme más.

4) Porque no me voy a casar con ella/él.

Es obvio que no podemos atribuir toda la culpa a la televisión, pero nos queda claro que los adolescentes no buscan lo que deberían buscar en un noviazgo a esa edad. Esto tiene una explicación más profunda.

PRINCIPIOS

1) El noviazgo es un período para conocer a la pareja y para prepararse al futuro con ella o con él: el adolescente vive en el presente, por lo que le será difícil tener una relación que esté intencionada hacia el futuro, y eso ya es un límite importante.

2) La adolescencia es el paso de la esfera familiar a la esfera social: este paso es crucial. Para lograrlo con éxito los adolescentes deben procurar conocer personas del sexo opuesto en grupos sociales que les permitan formar un sentido de pertenencia social claro.

3) El adolescente no ha madurado lo necesario. Lo que busca en la relación será siempre parcial salvo escasas excepciones.

SUGERENCIAS

Esto no quita que pueda haber casos de buenos noviazgos en los adolescentes. En cualquier caso es importante evitar algunos peligros. Te ofrezco algunas sugerencias.

Evitar el aislamiento: los adolescentes necesitan pasar tiempo con grupos de amigos y eso es insustituible para una adecuada maduración de la personalidad.

No quedarse en un nivel puramente físico: si la relación se basa en el contacto físico, es nociva para los dos y conviene dejarla hasta que se haya madurado.

Nunca utilizar a la pareja por intereses personales, sean de tipo económico, social, físico o emotivo. A menudo se mantiene el noviazgo porque sólo a uno de los dos le produce placer o le trae beneficios y la otra parte se convierte en víctima. Es cuando se llega a herir y una herida de ese tipo en la adolescencia puede traer consecuencias negativas para las futuras relaciones.

Analizar si la pareja es generosa y abierta al servicio a los demás. Es un modo excelente para conocer el corazón.

             Al final de cuentas nadie puede generalizar ni decir que el noviazgo entre adolescentes sea bueno o malo. En realidad depende de cada caso. Lo que si se puede detectar es que nuestros adolescentes en general se encuentran confundidos sobre lo que es el verdadero amor. Vale la pena, seas padre de familia, profesor, maestra, guía de grupo o incluso adolescente, que reflexiones sobre todos estos puntos. ¿Qué es el amor de verdad? ¿Buscar el bien de tu pareja o sólo pasarla bien? ¿Prefieres sacrificarte para que ella o él se la pasen bien? ¿Qué tanto tiempo pasas con tu pareja? ¿Crees que te pareces más a Ted o eres un pequeño Barney?

            El día de San Valentín es el día del amor y la amistad. Pero ¿a qué amor nos referimos? San Pablo nos regala una hermosa definición descriptiva que nunca pasará de moda. Ojalá que este día la leyéramos antes de regalar rosas y chocolates. Ojalá aprendiéramos hoy del Dios Amor cómo amar de verdad.

“El amor es paciente, es servicial. El amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe. El amor es decoroso. No busca interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca.” (1 Cor 13, 4-8)

 

Soy mexicano. Me gusta tocar el piano y comer rico. Me encanta escribir y compartir experiencias con amigos. Me gusta viajar y conocer gente nueva. Estoy enamorado de Cristo y la Iglesia Católica por quien vivo y a quien busco servir con todo mi corazón. Soy Legionario de Cristo en formación.

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