Preguntas inteligentes, I de III

Adoration-2

El año 2014 termina coronado por dos acontecimientos importantes para los Legionarios de Cristo: la aprobación de la sexta edición de sus Constituciones y el comienzo del año dedicado a la vida consagrada, querido por el Papa Francisco. Este marco histórico bien puede servirnos para para profundizar en el «estilo de consagración» a la que Dios nos ha llamado a vivir dentro de la Iglesia. Ese llamado tan particular a ser, simultáneamente, religioso y presbítero, dentro de la gran familia carismática que es el Regnum Christi.

Y es que la gente te lo pregunta. Si ven que eres un tío más o  menos normal y con cualidades para ser un buen sacerdote, tarde o temprano cae la pregunta: «Como sacerdote, ¿vale la pena seguir en la Legión?». Te preguntan porque lo que esperan ver en el futuro es un hombre con distintivo clerical, un cura, un buen cura. Con votos o sin votos, superiores o sin superiores. No entran en discusiones sobre el holocausto fecundo de la vida religiosa unido al ministerio sacerdotal y vivido dentro de un carisma. Demasiado elaborado tal vez. Al fin y al cabo, para el cristiano de a pie, lo importante es ser un buen cura. Razón no les falta.

En un sentido meramente espiritual bastaría decir: «Es lo que Dios me pide, es mi vocación», pero las más de las veces esto no basta. La gente quiere saber el porqué, quiere escuchar razones inteligentes.

Es verdad que la llamada es algo tan sobrenatural, tan íntimo entre Dios y el alma que cuesta articular en una respuesta lo que realmente significa y lo que sientes. Pasa algo parecido a lo que sucede cuando te enamoras (si no, que pregunten a los enamorados). Cuando tratas de dar demasiadas explicaciones acerca de la elección de tu pareja, corres el peligro de desvirtuarlo o de echarlo un poco a perder.

Con todo, preguntas inteligentes merecen respuestas inteligentes. Es algo apasionante que la gente que te quiere y que honestamente busca lo mejor para ti, te cuestione sobre tus opciones fundamentales. Es apasionante porque te ves empujado a ofrecer respuestas un poco más elaboradas, a ordenar aquellas verdades que intuyes con certeza en tu corazón, pero que tal vez se merecen un planteamiento más maduro. Pero, ¡seamos atrevidos! Son momentos hermosos, exigentes, medicinales inclusive para la más osada de nuestras facultades: la razón.

Ante lo que ha sucedido en la Legión en los últimos años cada legionario ha tenido que optar (o no), de una manera responsable, por una realidad nueva, distinta. Optar (o no) por una nueva Legión que apenas empieza a germinar en mentalidades y corazones jóvenes, también nuevos.

Frente a una institución católica desacreditada de tal modo -y comprensiblemente- , ante la opinión pública, la prensa y la comunidad cristiana en general, la pregunta fundamental radica ya no solamente en el hecho de que Dios pueda o no pueda seguir llamando a jóvenes a formar parte de ella, sino en que esta posible llamada se presente como algo razonable, incluso como una opción inteligente, para cualquier chico normal con ganas de ser un buen sacerdote. Al fin y al cabo para el común de los fieles, como dijimos, eso es lo que cuenta.

Así pues, volvamos al problema de fondo: sacerdote vale, pero, ¿por qué Legionario?, ¿cuáles podrían ser los motivos inteligentes por los que Dios invitaría a un joven a seguir o a comenzar una vida sacerdotal en esa institución? ¿No sería hasta cierto punto un desperdicio?

 

 (Continuará)

Previous post
Al rescate de lo bueno
Next post
Gott im Kleiderschrank?

1 Comment

  1. alejandromcl0688@outlook.com'
    Alejandro Martín del Campo
    21 noviembre, 2014 at 23:05 — Responder

    Me gustó Julio!! Pero… ps al fin del día legionario o jesuita, dominico o franciscano…. laico o casado… la pregunta es, más bien: ¿vale la pena responder al llamado de Dios, un llamado personal e íntimo, corriendo el gran riesgo? Saludos!

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Back
SHARE

Preguntas inteligentes, I de III