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¿Por qué los franceses tienen más bebés?

Por Melchior Poisson, LC

Con un promedio de 12,2 bebés nacidos por cada 1,000 personas, Francia tiene la tasa de natalidad más alta de la Unión Europea. España, con su 10,4, está justo debajo del 10,6 de la media europea. Si los italianos no se dan cuenta que con una tasa de natalidad de 9,3 la población no se renueva, pronto su país se transformará en un gran asilo de ancianos. Y qué decir de Alemania que tiene la tasa más baja, con 8,3, ¿un suicidio nacional?
Hay ciertamente muchas razones para explicar este fenómeno: caída de la tasa de mortalidad, aumento del bienestar y del materialismo, una mentalidad individualista, sentimiento de culpabilidad y pesimismo por las atrocidades del siglo pasado…
El hecho que los franceses sean los que tienen más bebés en la Unión Europea interpela. No es por haber sido eximidos de lo enumerado en el párrafo anterior. Hay una causa más práctica, quizás no la única, pero indudablemente significativa: la política familiar francesa.
Económicamente hablando, una de las ventajas más interesantes que reciben las familias francesas es la deducción que se realiza del impuesto sobre la renta.

Se calcula a partir del concepto de “partes” (en francés parts). La mejor manera de explicarlo es de dar un ejemplo: si un hogar está compuesto por los padres y cinco hijos, el hombre cuenta por una “parte”, la mujer con otra “parte”, los dos primeros hijos por media “parte” cada uno y todos los hijos que siguen por una parte cada uno; o sea un total de seis partes para toda la familia.
A la hora de calcular el impuesto sobre la renta se divide la renta por el número de partes, se calcula el impuesto que se tendría que pagar por esta suma y se multiplica el impuesto calculado por el número de partes. ¿Cuál es la ventaja? Si el papá gana 2,000 euros y la mamá 2,000 euros, se deduce el impuesto que se tendría que pagar por 2000+2000=4000, 4000÷6 (partes)= 660. Por 660 euros de renta no se pagan impuestos, se multiplica 0 por 6: la familia no paga impuestos. En cambio, un célibe que gana 4,000 euros, calculado entonces como una sola “parte”, pagaría un impuesto significativo.
Otra ayuda preciosa es la prestación familiar mensual. Es de 125 euros para el segundo hijo, y aumenta de 160 euros por cada hijo después del segundo. Una familia con 5 hijos recibiría entonces 125 + (160 por 3)= 605 euros mensuales.
Quien conoce familias numerosas sabe que el tema del dinero es muchas veces delicado. De hecho, no son pocas las parejas que quisieran tener más hijos pero no pueden económicamente. En una sociedad en la que la vida es tan cara las ayudas del Estado a las familias son imprescindibles. Demuestran, además, una gestión de la economía responsable y provechosa a largo plazo y una preocupación real por la sociedad del mañana.
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