¿Oración, limosna y ayuno?

¿Qué es lo primero que pensaste al escuchar o leer: oración, limosna y ayuno?

Pues efectivamente, que ha llegado la cuaresma, un momento favorable para convertirnos, esto es, esforzarnos para que todos nuestros actos estén dirigidos hacia esa persona llena de misericordia y amor que es Dios y que nos espera en la cruz con los brazos abiertos; un momento de reconciliación y arrepentimiento, si lo vemos desde un punto de vista positivo y muy humano ¿a quién no le llama la atención la reconciliación con los demás?

Quizás nos hemos creado prejuicios muy negativos de lo que es la cuaresma y se nos hacen tormentosos los medios que la Iglesia nos propone para vivir bien esta cuaresma: Oración, limosna y ayuno. Medios que, sin negarlo, nos exigen dar lo mejor de sí mismos, a aquella persona que tanto nos ha dado, que tanto nos ha amado, que nos ama y que nos seguirá amando hasta el extremo, hasta la cruz. Y estos medios nos son más que medios que nos ayudarán en nuestra vida diaria.

Oración:

En la oración es donde Dios va cambiando nuestro corazón, nos lo va purificando, nos va haciendo más atento a las necesidades del prójimo, nos hace más generosos; una oración bien hecha nos impulsa a obrar siempre por amor a Dios y por amor a las personas que nos rodean. En la oración damos sentido a nuestro actuar.

Limosna:

No es otra cosa que dar aquello que realmente nos pertenece y no me refiero solo a lo material; por ejemplo, me viene a la mente algo que a todos nos cuesta dar “gratis” o sin buscar algo a cambio y es la donación de nuestro tiempo, de nosotros mismos, de escuchar a la persona y darle lo mejor de nosotros y esto implica no mirarnos sólo a nosotros mismos sino dirigir nuestra mirada a las necesidades de las personas que nos rodean.

Ayuno:

Claro está que el ayuno corporal nos ayudará a una mayor purificación y penitencia, pero muchas veces dejamos a un lado sacrificios que quizás nos cuestan más a lo largo de todo el año. Esforcémonos por vivir nuestra abstinencia en el egoísmo, vanidades, envidias, rencores hacia los demás e insensibilidad con las personas que me encuentro a diario. Este tipo de ayuno que implica nuestra fuerza de voluntad en pequeños detalles, es mucho más meritorio a los ojos de Dios.

Previous post
"Lo quiero todo..."
Next post
La tentación

No Comment

Deja un comentario

Back
SHARE

¿Oración, limosna y ayuno?