No tengas miedo

“Seis días más tarde, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».” (Mt 17,1-9 / II Domingo de Cuaresma B)

 

 

A veces parecería que el miedo corre por nuestras venas. Nos da miedo equivocarnos, cuando en realidad son los errores los que nos hacen crecer. Nos da miedo dar un paso adelante, aunque sepamos que para atrás sólo salimos perdiendo. Nos da miedo escuchar, pero sólo así aprendemos.

Nos da miedo salir de nuestra zona de confort. Nos da miedo lo desconocido. Nos da miedo el futuro. Nos da miedo el pasado y el presente. Nos da miedo no saber qué hacer. Nos dan miedo los sentimientos. Nos da miedo el compromiso porque no sabemos si vamos a perseverar. Nos da miedo amar y ser amados por miedo a perderlo todo. Nos da miedo estar solos…

Nos da miedo… Hay tanto que nos da miedo…

¡Y por eso vino Jesús al mundo! ¡Por eso murió en una cruz y resucitó con nueva vida! Él vino para dejarlo bien claro, para gritárnoslo a todo pulmón: “¡No teman!” Si me equivoco, Él me perdona y me tiende la mano para levantarme y seguir luchando. Si no veo el futuro y no sé qué hacer, Él me toma de la mano y me guía hacia adelante. Él me ama sin límites, sin condiciones, sin esperar nada a cambio… y nunca me va a dejar de amar, nunca me va a dejar sólo… Él ya me lo dijo: “No tengas miedo…”

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1 Comment

  1. Nidia Rmz
    16 marzo, 2018 at 18:25 — Responder

    Muy sencilla, pero hermosa su reflexión. Ha tocado mi espíritu , me recordó ese alguien que yo era y que se está empolvando, ciertamente por ese…Miedo a fracasar.
    Lo felicitó por tomar la decisión de servir a nuestro Señor.

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