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Misericordia para el jorobado

Glacial… Así podría describir a ese sacerdote de mirada dura, doctor de la ley, que respondía secamente a quien le dirigía la palabra. No me estoy refiriendo a alguien real, aunque bien esta descripción podría aplicarse a alguno. Me refiero a un personaje de “Nuestra Señora de París”, genial novela de Víctor Hugo.

Este hombre se llama Claude Frollo, es el padre adoptivo de Quasimodo (el jorobado), y en el transcurso de la novela se enamora perdidamente de una gitana llamada “Esmeralda”. Finalmente al no verse correspondido por ella consigue que la ahorquen.

Es pues el villano de la historia. Sin embargo, mientras leía el libro me sucedió algo curioso: ¡sentí compasión por este hombre! Me di cuenta que era igual de deforme por dentro, de lo que Quasimodo era por fuera. Podríamos llamarle: “el jorobado espiritual”.

Durante la historia nadie tuvo hacia él un gesto de misericordia. Esto me llevó a preguntarme: ¿Qué hubiera pasado si alguien se hubiera apiadado de él? No es ciertamente el estereotipo del necesitado de misericordia. No es una mujer pública, un enfermo, o un ladrón. ¡No! Es un fariseo, un hombre carente de misericordia. Pero… ¿es por eso menos digno o necesitado de ella? ¿Qué acaso no es la misericordia gratuita, incondicional, para todos?

Mi reflexión me revelaba nuevos horizontes. ¿Qué tal si en lugar de juzgar al sacerdote que es duro en la confesión, lo perdono y rezo por él? ¿Qué tal si le sonrío, aunque sepa que él no lo va a hacer? ¿O si en lugar de criticarlo diciendo: “¿pero qué no ha oído al Papa?” me aplico a mí mismo lo que el Papa dice?

En fin, reflexionando sobre un personaje ficticio, me convencí de la necesidad de ser más compasivo con las personas reales. ¡Qué fácil es juzgar al que juzga! ¡Qué fácil es condenar al que condena! Apunto de finalizar este jubileo de la misericordia suplico: ¡Misericordia para el inmisericorde!

Soy un religioso legionario que se prepara para el sacerdocio. Estoy enamorado de mi vocación y de mi familia religiosa. Me encanta leer y compartir lo que leo. Disfruto mucho del arte. Mi hobby: cocinar. Persona a la que admiro: Benedicto XVI. Sueño: Re-evangelizar la cultura.

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