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Midnight in Paris, la edad de oro y el suspiro de la vida

Por Xavier Gutiérrez, LC

Midnight in Paris es una comedia romántica de Woody Allen, un homenaje al arte y un canto a la vida.
Gil Pender viaja a Francia con su prometida Inés, poco antes de la boda. Gil es un escritor enamorado de un ayer que no es el suyo. Al toque de campanas se transporta al tiempo que él creía la edad de oro: los felices años 20 de París. Allí conocerá a Picasso, los Fitzgerald, Cole Porter, Luis Buñuel, Ernest Hemingway y Salvador Dalí, entre otros. También conoce a Adriana de Burdeos, una hermosa chica que también soñaba con vivir en otros tiempos.
El clímax se revela con un diálogo entre Gil y Adriana, que terminan en el Moulin Rouge de la Belle Èpoque, conversando con Toulouse-Lautrec. Adriana no quiere volver a los dulces años 20 de París. Pero Gil comprende que la vida no se puede construir en el pasado:

Adriana: ¿De qué hablas?

Gil: Si te quedas aquí y esto se convierte en tu presente, pronto empezarás a pensar que otra época fue tu edad de oro. Es a eso que llamamos el presente. Es insatisfactorio porque la vida es algo insatisfactorio.
Adriana: Es lo malo de los escritores. Están llenos de palabras, pero yo soy más emocional y me quedaré a vivir en la época más gloriosa de París. Tú elegiste abandonar París y lo lamentaste.
Gil: Hice mal. Pero fue mi elección. Una elección de verdad. Lo de ahora es una locura. No funciona. Si quiero escribir algo que valga la pena, tengo que prescindir de mis ilusiones. Y lo de ser feliz en el pasado es, seguramente, una de ellas.
Este diálogo profundo nos evoca aquellos versos disparejos de Paco Aguirre, el poeta mexicano:
La vida se me escapa en mil ayeres imposibles.
El tiempo es un instante que dilata mis sentidos.
Hoy pienso en el mañana y mañana en lo invisible.
La historia humana es larga… mi historia es un suspiro.
La vida es un suspiro, sí. Pero, por eso, ¡hay que aprovecharla! Woody Allen nos enseña que el vacío de la existencia se llena cuando quieres lo que tienes, encuentras tu lugar y amas… aunque llueve.

Eso que, en cristiano, resumimos: encontrar tu vocación.

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