¿La verdad nos hará libres? – Las mentiras piadosas del Caballero Oscuro

“La Verdad nos hará libres” es, además de una frase de Cristo en el Evangelio de San Juan, el lema de nuestro canal “Hablando en Cristiano”. Por eso, me llamó mucho la atención una sugerencia de vídeo en la sección de comentarios, que decía así:

“La verdad no es suficiente”… “un reto a cada vídeo” que hemos publicado…desde luego, es un reto interesante. Sobre todo, porque es imposible no conmoverse ante el gesto de Batman, cargando con la culpa y con la persecución “for the greater Good”, porque él es capaz de soportarla, y porque la gente se merece algo mejor que la verdad… el caballero oscuro aparece ante nuestros ojos como una “Christ-like figure”, como una imagen de Cristo que, siendo inocente, carga con el pecado del mundo.

Y algo de cierto hay en todo ello. Sin embargo, si vamos al fondo de la cuestión, veremos que, efectivamente, hay un defecto de base en su planteamiento que le podríamos hacer ver, haciendo las veces de Alfred, si tuviéramos ocasión de tomarnos un café con él en la Mansión Wayne…

Batman y el Joker están luchando por el alma de Gotham. Esa es la partida, la única partida que cuenta. La ciudad, llena de caos y de corrupción, corre el riesgo de darse por vencida, de reconocer que el mal es más fuerte, que el bien es sólo una ilusión que nunca podrá dirigir nuestra sociedad. Para evitar esto, Harvey Dent es su mejor carta. Y el tipo la riega, les falla, mete la pata hasta el fondo: cae, se corrompe.

¿Por qué, entonces, hace Batman lo que hace? Batman, con la mejor de intención del mundo, comete un error, comprensible, pero garrafal. Y el error es el de desconfiar de los ciudadanos de Gotham. Mira a su gente, y no les cree capaces de encajar ese golpe. Los ve como niños que necesitan ese tipo de figuras de autoridad como Harvey Dent, y que serán incapaces de entender que nadie es perfecto, que todo el mundo es falible, y que la batalla entre el bien y el mal se juega cada día, en cada corazón. Adopta una actitud paternalista por la que, para conseguir el bien mayor (que conserven la fe en el Bien), se permite usar medios malos (mentir, ocultar la verdad).

Y algo de razón no le falta, en su previsión. Seguramente, ante un golpe así, mucha gente dudará, perderá las fuerzas para seguir luchando. Le resultará más difícil hacer sacrificios por el bien, cuando las dificultades llamen a su puerta. Pero también es verdad que otros muchos saldrán de ese incendio más fuertes e íntegros, con una fe más pura, una mirada más misericordiosa, un amor más ardiente. Es el precio de la libertad: y la fe y el amor sólo pueden ser libres; esas son las reglas del juego (más sobre esto en este artículo). Es un triste favor el que les hace, dejando a sus conciudadanos en una fe infantil en el bien.

Y todo esto lo hace porque parte de un presupuesto equivocado: el de creer que tiene el deber de echarse el destino de mundo sobre sus espaldas, el de creer que todo depende de él. El cristiano no es un superhéroe que crea tener el destino final del universo en sus manos, y que se vea “moralmente obligado” a hacer inmoralidades para ganar la partida. El cristiano sabe que sólo Cristo es el Señor de la Historia: sólo Él romperá el séptimo sello, como dice el Apocalipsis, y traerá la reconciliación y la paz definitivas al universo. A nosotros nos ha invitado a saltar al campo unos minutos, pero si el marcador pinta mal, eso no nos autoriza a empezar a repartir patadas al tobillo o faltas técnicas del tipo que sean: somos siervos prescindibles, y nuestra esperanza última está puesta sólo en Él.

En fin, de todos modos Bruce Wayne (o, como diría el H. Xavi, «Bruno Días»  😉 )  seguirá siendo nuestro amigo, y un tipo al que guardaremos gran respeto y admiración. Lo que le salva en todo esto es que quiso pagar el precio del mal ajeno en su propia carne (en vez de tratar de ocultar sus propios errores con buenas intenciones, como desgraciadamente hemos hecho a veces). Por ello, no podemos sino ver en Batman una actitud fundamentalmente noble y generosa. Pero eso no nos hará olvidar que el hombre tiene derecho a la Verdad. Porque sólo la Verdad…nos hará libres 😉

Previous post
¿Existe Dios? El problema del Mal y la Injusticia
Next post
La niña de sus ojos

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Back
SHARE

¿La verdad nos hará libres? – Las mentiras piadosas del Caballero Oscuro