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Matrimonio y familia en la lógica de la renovación y la continuidad

Desde hace algunas semanas escucho diversas interpretaciones y posibles implicaciones sobre la reciente decisión del Papa Francisco de instituir el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las ciencias del matrimonio y de la familia, cesando el anterior Instituto que llevaba casi el mismo nombre. ¿Por qué habrá hecho esto el Papa? ¿Cuál es realmente su intención? ¿Por qué no hizo simplemente algunos cambios internos en vez de suprimir el Instituto y fundar uno nuevo? Quiero ofrecer una respuesta a lo anterior a la luz de la lógica de la renovación y de la continuidad, una lógica constante del pontific

Como suele suceder con las palabras del Papa Francisco, a veces se hacen comentarios sobre lo que dijo, luego comentarios de esos comentarios, y luego, comentarios sobre estos últimos que ya poco se fundamentan en las palabras del Papa.

Para evitar este escollo, quiero analizar directamente lo que el Papa hizo y dijo, desde sus mismas acciones y palabras, a través del Motu Proprio Summa Familiae Cura. Sólo a partir de allí quiero señalar algunas implicaciones. La clave de lectura que propongo, a mi modo de ver, es una constante en el pontificado de Francisco, una polaridad en tensión entre renovación y continuidad.

Lo primero que hace el Papa es ponernos en el contexto de la fundación del Instituto (1982), como fruto y medio de difusión y profundización del contenido del precedente Sínodo de la Familia (1980) y la publicación la Familiaris Consortio (1981).

Una vez hecho esto, nos pone directamente en el contexto presente. Ha habido recientemente un Sínodo sobre la familia, con una asamblea extraordinaria (2014) y una ordinaria (2015). Siguiendo estas reflexiones, y paralelamente a lo que hizo Juan Pablos II hace 35 años, Francisco publica la exhortación Amoris Laetitita (2016).

Hasta ahí el contexto histórico y magisterial. Lo siguiente es pasar a un contexto teórico, teológico y pastoral. El Papa explica que la Iglesia tiene “una renovada conciencia del Evangelio de la familia y de los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad cristiana está llamada a responder”, lo cual requiere que “en la reflexión sobre el matrimonio y la familia no falten nunca la perspectiva pastoral y la atención a las heridas de la humanidad”. Esta conciencia pastoral, debe ir acompañada del “valioso aporte del pensamiento y de la reflexión que indagan, del modo más profundo y riguroso, la verdad de la revelación y la sabiduría de la tradición de la fe, con el fin de su mayor inteligencia en el tiempo presente”, la reflexión teológica actual.

A continuación viene una afirmación de importancia central. A mi modo de ver, es la que expresa del modo más claro la intención de Francisco. Este cambio jurídico se hace “para que la intuición clarividente de San Juan Pablo II, que quiso firmemente esta institución académica, hoy [pueda] ser todavía mejor reconocida y apreciada en su fecundidad y actualidad”. Esto merece ser parafraseado. La intención del Papa Francisco al dar un nuevo marco jurídico al Instituto es que sus estudios sean todavía mejor reconocidos y apreciados, porque su contenido es fecundo y actual.

¿De dónde sacan algunos que el Papa está haciendo una ruptura con el contenido previo del Instituto? Si leemos las palabras del Papa sin prejuicios, parece que está haciendo lo contrario. Como ya dije, desde una lógica de la renovación y de la continuidad, el objetivo es reforzar el Instituto en su profundización teológica, pastoral y científica, para que su acción, que es de gran actualidad, sea aún más fecunda. Esto puede notarse en el mismo cambio del nombre. Renovación: porque añade la palabra “teológico” y sustituye “estudios” por “ciencias”. Todo lo cual amplía y profundiza lo que ya hay. Continuidad: porque mantiene el nombre del Instituto anterior en honor al Papa Juan Pablo II, lo cual es una muestra clara de querer mantener el patrimonio de su pensamiento teológico sobre la familia.

Los siguientes párrafos del Motu Proprio van en la línea de lo anterior, continuar y renovar. El instituto será un “un centro académico de referencia, al servicio de la misión de la Iglesia universal, en el campo de las ciencias relacionadas con el matrimonio y la familia y respecto a los temas asociados con la alianza fundamental del hombre y de la mujer”. Además, su acción se verá respaldada por “la relación privilegiada que establecerá, en las formas que serán mutuamente concordadas, con la Congregación para la Educación Católica, el Pontificio Consejo para los Laicos, la Familia y la Vida y con la Pontificia Academia para la Vida”.

Algunos afirman que el Papa podía haber realizado lo anterior sin tener que suprimir el antiguo Instituto y refundarlo. Eso es cierto. Pero el Papa también podía suprimir el antiguo Instituto y fundar otro completamente diverso, quitando por completo la referencia a Juan Pablo II y al Instituto anterior. ¿Hay una novedad? Claro que la hay. Y Francisco -el Papa de los gestos- ha realizado un gesto importante para que se note que quiere una renovación. No obstante, es evidente que el mismo gesto, nos habla también de continuidad.

En fin, han pasado tres décadas y media a partir de la Familiaris Consortio. Ha habido un nuevo gran documento magisterial sobre la familia. La Amoris Laetitia es el nuevo punto de referencia para la profundización sobre este tema. El nuevo Instituto debe ampliar sus horizontes para adecuarlos a la misma. Hay quienes también atribuyen una “ruptura” al contenido esta exhortación apostólica. Como mencioné al inicio, parece que hay algunos sólo han leído comentarios sobre los temas polémicos de la Amoris Laetitia; hay quienes han ido más allá, al leer o estudiar con detenimiento el famosos capítulo VIII… Quien, en cambio, la ha estudiado completa, de inicio a fin, como recomienda el mismo Papa, entonces comprenderá la grandísima continuidad con respecto a la Familiaris Consortio y con todo el magisterio anterior (cfr. AL, 67-70), añadiendo, claro está, una renovada reflexión a la luz de la realidad cultural, social y eclesial de nuestro tiempo.

Renovación y continuidad, dos conceptos inseparables en el magisterio del Papa Francisco.

 

*Las diversas citas están tomadas de:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20170908_summa-familiae-cura.html#_ftn6

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