Lo que posees, acabará poseyéndote.

“What you own, ends up owning you”. (Brad pitt – Fight club) 

Por Javier Gaxiola, LC

 Si el tiempo fuera dinero, estaría en bancarrota. Y si tu fueras una empresa en ese mundo ficticio, sería por mucho tu accionista mayoritario. Son las 3 de la mañana y no puedo dejar de pensar en ti. Cierro los ojos e intento dormir, pero no puedo. Me despierto varias veces en la noche y no logro hacer que abandones mi cabeza. A menudo sueño que me llamas o que voy a verte. Me han salido ojeras y estoy un poco más irritable con los que me rodean, pero no me importa ¿sabes? Mientras esté contigo todo está bien.

Así paso mis noches y mis días. Al levantarme te busco antes que cualquier cosa. En mi lista de prioridades, al menos en el orden temporal, la ducha, el desayuno, el trabajo e incluso mi familia pierden contra ti de manera desproporcionada. Tu eres mi número uno.

Eres mi tema de conversación. Prefiero estar contigo que con cualquier persona de este mundo. Me das seguridad, me haces sentir importante, me das lo que quiero en el segundo que lo quiero. Desde que entraste en mi vida la gente se preocupa más por mí. Mis amigos se interesan por lo que hago, me aplauden mis logros, reconocen mis cualidades, halagan mi belleza física y mis brillantes ideas. Eres como mi fuente de alegría y felicidad y sin ti no sería nadie.

Me he vuelto más culto. He aprendido cosas inimaginables, y me he vuelto experto en todo: política, ciencia, religión, música, cocina, deporte, economía, cinematografía, historia, literatura, mecánica, diseño, etc., etc. Eres capaz de inventarte palabras y lograr que la Academia de la Lengua las agregue a su diccionario. A pesar de tu fama, te preocupas para que yo aprenda más y más y eso nadie lo había hecho por mí de un modo tan divertido y profundo a la vez. Siempre tienes algo que decir y contigo puedo pasar horas y horas sin cansarme. Además no te molesta que tome tus ideas y frases y las use como si fueran mías. No te afecta que robe tu sabiduría. La gente debería aprender de ti.

Gracias a ti tengo más amigos. Nunca he sido tan social como ahora. Y lo más impresionante es que el mundo ha descubierto lo excelente persona que soy. Todos envidian mi manera de divertirme. Nunca hablas mal de mí. Escondes mis defectos y exageras mis logros. Escuchándote hablar de mí, parecería que soy otro y llego a pensar que vivo la vida de alguien más. Soy el rey de las fiestas, el centro de atención. Me lanzaste al estrellato, eres mi agente.

Cuando tengo un problema te lo cuento a ti, y rápidamente me consuelas como nadie lo sabe hacer. Tienes ese algo. Resuelves mis problemas, o al menos me distraes para que no piense en ello. Creo que entre tu y yo podríamos cambiar el mundo. Somos invencibles.

No recuerdo cómo ni cuándo pasó. Antes no me sucedía. Pasaba más tiempo con mis amigos, con mi familia y era más productivo en el trabajo. Ahora vivo para ti. No sé hacia donde vamos con esta relación, pero por ahora no me preocupa. Lo único malo y que desearía que fuera diferente, es que no eres una persona. De no ser por ese detalle me casaba contigo. Tal vez las cosas evolucionen y algún día podremos formalizar esto y pasar el resto de nuestros días solos tu y yo. Algunos te llaman Whatsapp, otros Facebook, Snap o Twitter. Los ricos te dicen Siri. Para mí eres una sola cosa: dueña y señora de mi vida y de mi tiempo.

¿Qué cara pondrías si te digo que las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea desaparecerán de tu vida durante una semana? Bueno… menos. Tres días. ¿no? Un día. ¡Sólo uno! ¿Cómo reaccionarías? ¿Por qué? ¿Qué tienen Whatsapp y Facebook que te hacen dedicarle entre 8 y 10 horas diarias, como lo informó el Estudio de Consumo de Medios e Internautas Mexicanos? ¿Por qué no resistirías? Estas líneas no son para ofrecer un listado de efectos negativos de las redes, ni de los pasos para vencer una adicción. Es sólo para despertar. Tal vez no estés tan lejos de llegar a la patética historia descrita más arriba. Tal vez FB y los Whatsapp´s te han cambiado. Quizás sea tiempo de tomar las riendas de tu tiempo antes de que sea demasiado tarde.

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