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La pobre creatividad

Cada vez me convenzo más de que la falta de caridad en el mundo no es causada por la dificultad que podríamos tener de hacer algo por los demás ni por la falta de oportunidades, sino por la cínica distracción en la que nos encontramos inmersos. Todos somos hijos de este tiempo en el que una desgracia ajena nos impulsa más a tomarle una fotografía para compartirla en redes sociales, que a arremangarnos la camisa para ayudar al prójimo.

Creatividad, nos falta creatividad.

La situación mundial general es muy complicada: hay muchas zonas que sufren por la guerra, las persecuciones y el hambre. Miles de personas han tenido que abandonar sus comunidades para buscar en otro lugar las condiciones mínimas para una vida por lo menos estable, pero lejos de ser feliz y plena. En algunas ciudades del mundo ha llegado un considerable número de inmigrantes que carecen de un lugar y de oportunidades para vivir dignamente.

Es comprensible que quienes han nacido en esas ciudades y países, o quienes viven ahí desde hace muchos años consideren como una amenaza la entrada de los inmigrantes. Si bien un desequilibrio demográfico repentino podría acarrear consecuencias económicas y sociales negativas, no siempre tiene que ser así. Corresponde a cada gobierno establecer las condiciones en las que se dé acogida a quien lo solicita y necesita. Pero, ¿tengo que hacer algo yo?

Si vives en una ciudad que presenta un reto por la inmigración: sí, estás invitado a hacer algo por aquellos que optaron por dejar sus lugares de origen porque no tenían nada, ni esperanza de nada. Pensemos que no salieron de sus tierras por gusto personal, las condiciones los han forzado a emigrar. Es mejor cuando hay un orden en los procesos y nuestra colaboración debe ir de acuerdo a las disposiciones de los gobiernos; pero la legalidad no debe ser un obstáculo para la caridad.

Es triste que en algunas partes del mundo sea ilegal que emigren quienes sólo buscan una vida digna que en sus países no pudieron encontrar, pero que sea legal que tantas personas vivan y mueran desatendidas porque no tenían derecho a estar ahí.

Corresponde a cada uno descubrir la mejor manera de ayudar a los extranjeros que están solos y marginados. ¡Creatividad!

¿Y qué pasa en las ciudades en donde la inmigración no es un fenómeno común? Si abrimos bien los ojos nos daremos cuenta que todos estamos caminando, y somos peregrinos en esta tierra. Toparnos con un extranjero es más fácil de lo que parece. Hay tantas personas a nuestro alrededor que están abandonadas y que, aunque han nacido en una ciudad desarrollada, no se sienten en casa. Este tipo de extranjero es más susceptible a la indiferencia, porque nos hemos acostumbrado a su presencia: la mujer que pide limosna, el muchachito que lava los parabrisas, el enfermo en su soledad y pobreza.

No todos podemos hacer todo, pero cada uno puede hacer algo muy concreto. Hemos escuchado esto miles de veces: «si cada uno hiciera un poco de bien el mundo sería distinto», eso es verdad; lo triste es que esperamos a que el otro empiece, y el otro piensa lo mismo… y nadie se atreve.

Como cristianos estamos llamados a comenzar a ayudar, y a seguir ayudando aunque nadie nos siga. El bien se hace porque está bien, no porque le gusta a los demás.

La humanidad es una gran familia, y como en cualquier familia es necesario que cada uno se apriete el cinturón para que todos tengamos lo necesario. ¡Qué triste es ver que algunos hermanos mayores no sabemos compartir lo que hemos recibido con nuestros hermanos menores por miedo a quedarnos con menos! Tenemos que admitir que nuestra riqueza no puede ser infinita, y tampoco puede crecer indiferente a las necesidades de quienes no tienen ni lo mínimo para vivir.

«Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?» Mt. 16, 26

No es fácil hacer el bien cuando eso implica una renuncia; pero la recompensa de la caridad es el saber que lo que hemos hecho por un hermano, lo hemos hecho por Cristo mismo. Sé sensible y sé creativo.

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