Graciosamente interrogante

por Lázaro García

Quien no conoce las narraciones estilizadas que nos crea un poeta con su descripción sutil y al mismo tiempo relevante podría pensar que Ovidio es un charlatán que narra sobre nimiedades insustanciales y detalles de eromanía; quizá el que piense esto sea un ignorante que necesita leer más detenidamente los versos de un poeta que nos interroga graciosamente y se burla de las costumbres de su tiempo muy “en broma”.

Cuando se nos pintan cuadros patéticos y desgarradores en las Heroidas de modo elegíaco sus palabras a veces redundantes y hasta burlonas nos hacen olvidarnos de la escena para fijarnos en la paradoja del momento y comprendemos que así es Ovidio y quizá así somos nosotros también, un poco paradójicos.

Parece que en el lenguaje de sus mujeres es irónico y con conocimiento real de un destino que pesa sobre ellas y que pasan frecuentemente de lo trágico de la cuestión a la comedia ya que cuestionan de una manera acertada y atrevida.

El poeta sigue interrogándose si las mujeres son seres sensibles no preparados para sufrir y le dice a su tiempo que la mujer sufre más porque siente más y en los engaños amorosos llevaba la peor parte. El amor desengañado, aquel fastidio ante el abandono de un amante, toda aquella composición de pena, verguenza y hastío ante la burla de un varón hacen de la mujer un objeto de reflexión o mejor dicho el sujeto. En las palabras de Andrómaca, de Eco, de la misma Dido son historias pasadas que se aprovechan para contar las decepciones presentes y volvernos a preguntar si es que la mujer no está hecha para sufrir y ser vestidas con una poesía de heroísmo.

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