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¿Gorrón o invitado?

Por Javier Gaxiola, LC

30840_1513169268463_640469_nTodos hemos experimentado en carne propia o ajena la discreta y a la vez extendida práctica del “gorronismo”. “De gorra”: dícese de individuos que obtienen un beneficio gratuito o asisten a algún evento sin previa invitación y a costa de otro. Según parece, el origen se remonta a los siglos XVI al XVIII, cuando jóvenes españoles universitarios vestían capa y gorros grandes y se colaban a fiestas donde no habían sido invitados. Como carecían de recursos y sus familias vivían lejos de su lugar de estudio, debían ingeniárselas para no tener hambre. Se ponían en la entrada de la fiesta saludando con “el gorrón” a todo el mundo, esperando recibir algún beneficio.

El pasaje de este domingo nos recuerda que el Reino de los cielos es una fiesta. Una fiesta de bodas, para ser más concreto. Y, ¿a quién no le gusta ir a las bodas? Sobre todo si se sabe que habrá buena comida, mucha bebida, un buen grupo de ambientación musical, y miles de detalles que harán más divertida la velada. Dios conoce nuestro corazón. Sabe lo que nos hace felices y se atreve a comparar su casa y su Reino con una fiesta de este tipo para hacernos ver a lo que estamos llamados.

¿Imaginas recibir una invitación a la boda de un cantante o de una actriz de fama mundial? ¿O a un bodón como el de George Clooney en Venecia, que duró 4 días y desembolsó cerca de 10 millones de euros? Otra pregunta: ¿Crees que mereces ir al cielo? Yo no. Ni si quiera de gorrón. A juzgar por nuestras obras, o por la ausencia de ellas, más nos valdría no asistir, ni siquiera de gorrones, para no hacer el ridículo de presentarnos ante alguien a quien hemos ofendido ene-mil veces. Pero nuevo, Dios nos sorprende. A pesar de todo lo que somos y hemos sido, nos manda invitación VIP. Nos recuerda que su amor es gratis, y que para él no existen gorrones. Atención: Dios invita, pero no obliga. Como dice el profeta Oseas nos atrae “con hilos de amor” (Os 11,4). El amor de Dios hace caso omiso de todo, incluso de nuestro pasado. No le preocupa el futuro. Es un amor de presentes. Del aquí y del ahora. “Todo lo cree, y todo lo soporta” (1 Cor 13,7).

Dios te pasa todas. Más aún, se sirve de tus bemoles, y compone una nueva y original melodía. Le pregunta es si tú también eres capaz de perdonarte. Si te aceptas como eres, como has sido, y te lanzas a ser mejor. Te pregunta hoy si eres capaz de empezar a amar de verdad. Has recibido una invitación a este banquete de Dios, y para acudir te has de poner tus mejores trapos. No importa que no sean de marca, basta que te esmeres. Que le demuestres al Dios de los detalles que tú también sabes de amor. Y cuando te vea llegar al banquete, saldrá a recibirte como buen anfitrión, haciéndote ver con su mirada que tu presencia vale más que tu pasado. Si quieres ir a la fiesta de Dios, ese el único traje de boda que te hace falta vestir. Tu presente. Como diría San José María Escrivá: NUNC COEPI. “Ahora comienzo”.

Soy mexicano. Me gusta tocar el piano y comer rico. Me encanta escribir y compartir experiencias con amigos. Me gusta viajar y conocer gente nueva. Estoy enamorado de Cristo y la Iglesia Católica por quien vivo y a quien busco servir con todo mi corazón. Soy Legionario de Cristo en formación.

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2 Comments

  • Olga Orozco

    11 octubre, 2014 at 19:08

    Que bello saber esto aunque ya sabía es bueno seguir pasando este bello mensaje de vemos ir a la santa misa no solo en vistidura si no en amor y queriendo vivirla así muchas veces nos vamos en fachas y como que solo x que hayque cumplir este mandamiento de ir a misa pero realmente no vivimos lo que Jesús quiere es vivir el gran banquete me atrevo hacerles una pregunta padres es malo ir muy arreglada a misa con joyería y zapatillas ? Porque ami me recalcan eso me gusta ir a misa muy bien vestidas y me pongo lo mejor que tengo para estar en el lugar correcto a otro lado no voy tanto pero aquí si me esmeró es malo gracias y síganlos bendiciendo con bellos mensajes para nuestro caminar de hecho tengo varias preguntas e inquietudes Dios los bendiga y orare x ustedes los sacerdotes que maita María los abrase y me los cuide 🙂

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  • clarisa de Baidon

    13 octubre, 2014 at 00:49

    Muchas gracias por recordarme que en el camino a esa gran boda a la que deseo asistir, no puedo ni debo perderme sino estar muy atenta a recibir las mieles que en el cieli quieto disfrutar. Que Dios este siempre contigo guiandote de manera autentica y humilde en tu corazon. Gracias.

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