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“Estoy de pie a la puerta y llamo”

“Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».” (Mt 3,1-12 / II Domingo de Adviento)

 

¡Noticia de última hora! El Papa Francisco realizará un viaje no previsto en su agenda. El viaje será en el mes de diciembre, aunque la fecha exacta no se ha especificado. La destinación del mismo se mantendrá en confidencialidad hasta el día anterior a la visita. Se ha dado sólo un detalle: el Papa visitará la casa de alguna familia en tu país.

Imaginate que este fuera el titular de los periódicos el día de hoy. El mundo se volvería loco intentando averiguar qué familia sería la afortunada. Todos empezaríamos a desear y rezar por que fuéramos nosotros los afortunados: ¡recibir al Papa en casa! Todos quisiéramos… pero, en el fondo, siempre terminamos creyendo que no nos va a tocar.

¿Y si te tocara a vos? ¿Qué harías? ¿Cómo te prepararías? Limpiarías toda la casa. Ordenarías todos los muebles, libros y demás chunches que andan por allí regados. Por fin comprarías la alfombra y las candelitas nuevas y los dos focos que se te habían quemado y llevabas meses diciendo que ibas a comprar. Sería el récord de los extreme makeovers. Tendrías una casa nueva lista en menos de un día. Y no sólo prepararías la casa: investigarías qué tipo de comida le gusta al Papa, cómo toma su café, qué galletas o pastelitos le encantan…

Creo que se entiende el punto…

Esta Navidad, el Papa NO va a visitar tu casa. Pero yo conozco a alguien mucho más importante que quiere llegar a visitarte. Se llama Jesús. Es de un pueblito de Israel. ¡Un Pan de Dios: te va a encantar! Él no quiere que te vayás a topar la tarjeta comprándole regalos y adornos nuevos para tu casa. Lo único que quiere es un corazón abierto y acogedor. Un hogar limpio y agradable. Una familia que lo haga sentirse parte de ella.

Y vos, ¿ya estás listo para recibirlo? ¿Ya barriste y trapeaste tu alma con una buena confesión? ¿Levantaste la cama y los sillones para sacar el polvo que se había acumulado allí adentro? ¿Ya acomodaste todas tus prioridades, tus preocupaciones, tus inquietudes y tus dudas? ¿Has decorado la casa con flores de buenas obras y el aroma de buenos pensamientos y buenas lecturas? ¿Ya sabés qué es lo que más le gusta a Jesús?

¡Tranquilos todos: queda tiempo! Todavía tenés más de tres semanas para prepararte. Aprovechá cada día al máximo, porque son horas que pasan y no vuelven. Que en tu corazón resuenen sus palabras: “Estoy de pie a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.” (Ap 3,20)

 

Foto: Donnie Ray Jones

"Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad!" (Sal 15,6) Nací en El Salvador. Sólo Dios sabe cómo llegué a la Legión: lo que importa es que ya estoy donde quiero estar. Ahora trabajo en la promoción vocacional en Centroamérica, mientras me acerco cada vez más al sacerdocio.

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