Eres

Imagina un tipo cuyo trajín le lleva día tras día a través de multitud de calles, puestos y tenderetes… Afanado, de un lado al otro de la ciudad ocupado en sus negocios. A lo largo de todo el día, todos los días de su vida, hasta hoy. Ignorando a quien lo ha creado y a quien lo sostiene, y por supuesto, el motivo de porqué se le ocurrió hacerlo.

 Sólo cuando llega el momento de ponerse el sol se dice: ‘Debo rezar’. Entonces sucede lo más grande posible, toda la creación queda atónita. Desde lo hondo de su alma brota un suspiro por haber desperdiciado su vida en los asuntos más osados pero vanos posibles, y ora. Dios lo abraza tiernamente y lo cubre con su presencia, con un abrazo parecido al deseo acumulado después de una larga e interminable espera. Su oración traspasa el cielo.

 Allí, el Señor le recuerda: “Eres. Y porque eres, eres maravilla, bondad, verdad, horizonte, belleza. Eres una pregunta abierta. Eres sorpresa, caída y levantada. Eres un genio, en serio. Eres reto. Eres un yo, eres un tú, eres relación. Eres un nosotros, eres comunión. Punto de encuentro y de bendición en la inmensidad. Aunque no lo quieras o te esfuerces por ignorarlo, lo eres”.

Dios quiere transformar las cosas que te parecen estúpidas en gracia, las cosas desagradables en bellas. Él transforma la vida en estupenda. No pide nada a cambio. Te toma tal cual eres. Te ama cuando te equivocas y cuando lo logras. Te ama en aquello que tú mismo escondes, en aquellas partes que tú mismo rechazas. Te ama hasta las lágrimas, no porque le ofendas sino porque le duele verte herido, vagando, caído, perdido, sin sentido. ¡Él quiere hacer tu vida bella! No he dicho fácil, he dicho bella. Dio su vida para esto. Por ti, por mí.

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1 Comment

  1. Alfredo
    17 marzo, 2015 at 14:46 — Responder

    Precioso!!!

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