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Entre el respeto y la controversia

Por Cristian Jaramillo, LC
Dicen que cuando la gente tiene miedo, o se siente con falta de seguridad, la reacción más común es la liberación de esa angustia a través del grito. Es una tendencia natural subir el tono de voz para dar mayor énfasis en las ideas, pero no por ello da más credibilidad a la idea propuesta.
Es normal que existan diferencias de ideas o principios, pero cuando estas diferencias se ven volcadas contra la persona del otro bando, el asunto toma un matiz más serio, donde el respeto y la tolerancia entran en juego. Las ideas se pueden compartir o no. Se puede discutir acerca de ellas y, por supuesto, no estar de acuerdo. Pero el primer paso es respetarlas y escucharlas, tratando de entenderlas. Por otra parte, no hay una única solución para las cuestiones temporales, por eso también se han de respetar las posturas de los demás. Cuando se tolera no se está de acuerdo con la idea contraria, se respeta, como debe ser, y hasta se permite, porque en ese determinado caso, de no hacerlo así, se prevé un mal mayor o que deje de producirse un bien mejor.
Las cosas se van clarificando poco a poco, sin embargo veamos un ejemplo explícito. La Sra. Mónica Roa, reconocida abortista, que junto a otros consiguió la despenalización del aborto en Colombia en 2006, tuvo la “descabellada ” idea de disfrazarse de “obispa” burlándose de la Iglesia Católica y de la fe que profesan millones de colombianos. Publicó sus fotos en la cuenta de facebook, usando una mitra, algo parecido a una casulla y pidió opiniones de sus seguidores y nombres para el disfraz. Sin embargo entre los comentarios solo hay insultos contra el Vaticano y el Papa.

El secretario general de la conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Juan Vicente Córdoba, afirmó el 20 de febrero a ACI prensa que “el acto iba más allá de chistoso o chiste de mal gusto, pero que llegaba al plano de la falta de respeto. Una cosa es tener principios o ideas distintas y otra burlarse de los cargos o instituciones de la Iglesia”.
Con esto vamos al punto. Las ideas se pueden compartir o no. Se puede discutir acerca de ellas y, por supuesto, no estar de acuerdo. Pero el primer paso es respetarlas y escucharlas, tratando de entenderlas. Sin embargo también es importante respetar a la persona misma. Cuando se tolera no se está de acuerdo con la idea contraria, se respeta, como debe ser, y hasta se permite, porque en ese determinado caso, de no hacerlo así, se prevé un mal mayor o que deje de producirse un bien mejor.
Pero ¿qué sucede cuando algunas personas quieren hacerse ver e imponer sus ideas? Muestran la falta de respeto por las ideas de los demás, y, peor aún, por su persona. Acuden a la ridiculización de la postura contraria, exageraciones grotescas y toda clase de argumentos contra el otro. Crean un ambiente de miedo “al qué dirán”, pero definitivamente si de algo carecen es del más elemental respeto a la opinión ajena.
Sabemos que la Sra. Mónica, tiene sus ideas y principios, especialmente en lo que se refiere al aborto y al matrimonio homosexual, sin embargo el mostrar una falta de respeto como tal, demuestra la inmadurez para una discusión seria y real.
¿Será que todos los que viven en Colombia tienen las mismas ideas que la Sr. Mónica? Si así fuera, tendría razón en colocar sus fotos y burlarse de los católicos. Pero, estoy seguro de que la mayoría de los colombianos son católicos y ellos tienen derecho a ser respetados, tanto sus ideas, como su dignidad. No hay que olvidar los más de 5 millones de colombianos que el año pasado manifestaron su posición contraria al aborto, acompañando con firmas una propuesta legislativa que buscaba una reforma constitucional a la ley que permite que el aborto sea despenalizado. Si queremos discutir y ayudar a crecer a un país, se debe comenzar por el respeto de unos a otros, no todo lo contrario.
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