El inglés de “ser católico”

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Mi hermana, de 6 años, volvió de clases ese día con la gran noticia: había tenido su primera clase de inglés. Yo, un año menor, debía esperar otro año todavía. Mi mamá le preguntó qué había aprendido, y ella mirándome a mí me preguntó: “What is your name?”. Yo, que la verdad no entendía nada, me hice el que sabía inglés y le respondí orgullosamente: “Oh, yes!”. Y me quedé en silencio, con un aire de triunfo que todavía tremolaba en mis labios y en mi semblante, creyendo que había respondido correctamente.

¡Qué trauma significó para mí! Cómo se rieron en aquel entonces y desde entonces. En mi familia casi todos aprendieron inglés en la escuela. Yo, nunca conseguí hacerlo. Ya como seminarista mayor mis superiores me dijeron que tenía que continuar mi formación, mis próximos dos años, en los Estados Unidos. No sé qué fue más gracioso: recibir la noticia yo o contárselo yo a mi familia.

Hace unos días me crucé con la frase “el inglés es la lengua universal”. Como de un chispazo, pensé en otra palabra, derivada del griego, que también significaba “universal” y esa era “católico”.

Todos, de vez en cuando, nos encontramos en situaciones y lugares en los que temas de religión asientan un poco incómodos, inmaduros o conflictivos, y por eso nos puede dar miedo enseñar el verdadero documento de identidad personal. Decir “soy católico” en la oficina puede molestar a aquellos con quienes trabajo. Tal vez con mi grupo de amigos no voy a encajar si digo que algo no va con mis convicciones, o puede parecer inmaduro eso de ir a misa los domingos…

¿Por qué nos puede horripilar el exponer nuestro “nombre”, nuestra identidad, de ser católicos? Nos asusta el pensamiento de qué dirán los demás. ¿Cómo superarlo? Cultivando el inglés de ser católico. Va a costar aprender el inglés y va a costar aún más ser católico de verdad, de palabras y obras. ¿Cómo se puede cultivar, entonces, el idioma católico? Primero, cuando pregunten nuestro “nombre”, si somos católicos, respondamos con orgullo: soy católico. Motivos los hay de este sano orgullo.

Lo básico de inglés se aprende en clase y luego se perfecciona en la medida que lo practiquemos afuera. Asimismo lo esencial de la fe se aprende en la iglesia a través de los sacramentos, pero después, para ir perfeccionándolo, hay practicarlo durante el resto de la semana. ¿Cómo practicar lo aprendido en clase? San Agustín, gran educador, aconsejaba que, más que hablar sobre nuestro Dios, debemos vivir según nuestras convicciones de fe de tal forma que quienes están a nuestro lado nos pregunten sobre nuestro Dios. Sobre todo invoquemos al Espíritu Santo para que todos los días nos enseñe el inglés divino.

Otro consejo es ver con quién se practica el inglés. ¿Quiénes son los colegas con los que se puede aprender el inglés de “ser católico”? Buscar quienes puedan ayudar más. Los papás, involucrados en la educación de sus hijos, juegan un rol significativo en que aprendan también la lengua “religiosa”. Una buena lectura en ese idioma, como leer la Biblia por ejemplo, es muy provechoso para refinar e enriquecer nuestro vocabulario y nuestra vida.

Hoy, gracias a Dios y a la formación que he recibido, puedo decir que sé inglés y que sé mi nombre. Ojalá que todos puedan aprender todos los días el inglés de ser católico y cuando les pregunten “what´s your name?” de ser católico, respondan con orgullo “Oh, yes!”.

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