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El «Deseo desconocido»

por Adrián Olvera, L.C.

¿Qué será aquello que tanto se desea? ¿Aquello que no se sabe qué es pero que se quiere… se anhela?

¿Qué es aquello por lo que la voluntad se mueve; por lo que algo dentro suspira e invita a voltear la mirada hacia arriba?

¿Qué nombre darle a este deseo que no es la simple satisfacción de un momento… de un placer? ¿Qué nombre ponerle a este deseo por el que muchos se han dado muerte ante la desesperación de no encontrarlo? Deseo por el que muchos han caído en lo más hondo de los abismos, de esta vida… de uno mismo.

Es un deseo que va más allá del tiempo; del presente, del pasado y del futuro. Es un deseo que revela la necesidad de lo eterno. Deseo del que no siempre se es consciente pero ha sido motivo discreto de muchas decisiones. Algunas buenas, otras… no tanto. Somos buscadores que no sabemos que buscamos, que… parece nada hemos encontrado.

Viene natural; viene de lo más profundo… no se puede explicar. Es luz que ilumina la obscuridad, el dolor, la soledad. Es lámpara que alumbra la inteligencia y la hace más sensible y participe de las cosas buenas… de las cosas bellas.

Es aquello que se necesita, que complementa pero que…no se sabe qué es…pero de lo que no hay duda es que se necesita. Nadie quiere morir; todos tienen deseos de vivir pero no sabemos si estamos viviendo. ¿Quién puede explicar qué es este deseo? ¡Quién!

¿Quién puede responder? Responderán aquellos que hacen la guerra. Responderá aquel hombre en la puerta de un burdel. Responderá aquella mujer que se sabe mujer pero no sabe si ser hombre o algún otro ser. ¿Qué están buscando?… ¿habrán encontraron algo?

Se sabe lo que este deseo no puede ser. No puede ser el poder por el poder; el placer por el pacer o una frustración sin resolver. No tiene apariencia de algo pasajero; algo de un momento. Esto es lo que se sabe pero… ¿quién podrá responder?

Es un deseo que necesita saciarse, pues por algo se desea. Es como aquella pregunta que no sería pregunta si no tuviera respuesta. Es un deseo que hace sentir incompleto pero con tan solo imaginar su cumplimiento… se encuentra la plenitud. Es un deseo que se incrementa ante la presencia del hombre que extiende su mano al pobre. Ante la presencia de aquellos que sufren y lloran buscando consuelo. Es un deseo que reduce todo a una solo cosa, a una sola Verdad. Es un deseo que se incrementa cuando se es testigo de las huellas de Bien en el suelo de este mundo que sirven como señal para guiar el camino.

Es un deseo que infunde esperanza con tan solo desearlo pero que hace infeliz el que de Él se ha olvidado.

¿Quién podrá responder?… ¿quién podrá explicar?… ¿Quién es este «Deseo desconocido»?  ¿Aquello que no se sabe qué es pero que se quiere… se anhela? Por lo que la voluntad se mueve; por lo que algo dentro suspira e invita a voltear la mirada hacia arriba… ¿Quién será?

¿Qué es este deseo? ¿Quién es este deseo? ¿No será aquél que ha llevado al hombre a lo más profundo de sí mismo para mostrarle su amor y preguntándole qué buscas? ¿No será aquel que ha prometido saciar la sed de infinita de quien le pide de beber? ¿No será aquel que no sólo puede responder a la pregunta, sino que Él mismo es la respuesta? Si no es Él… ¿quién puede ser?

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