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Día 5: don de Consejo

Hemos hablado ya de los dones que pertenecen a la parte afectiva de la persona. Los dos primeros, Temor y Fortaleza, guían nuestra sensibilidad. El don de Piedad dispone nuestra voluntad y perfecciona nuestras relaciones con Dios y con los demás. Los cuatro dones que nos faltan se refieren a la inteligencia. Hablaremos primero del don de Consejo porque es el que más se relaciona con los dones anteriores.

Para comenzar, pensemos en la virtud de la prudencia. Dicen por ahí que “hay que pensar antes de actuar”. Este pensar sobre lo que hacemos es la parte “práctica” de nuestra inteligencia. Pensamos, por ejemplo, si lo que voy a hacer es bueno, si puedo conseguir más frutos con menos esfuerzo, si a la otra persona le gustará lo que hago, etcétera. Para esto tenemos una virtud que nos ayuda: es la prudencia. Es la virtud que aplica los conocimientos generales a los casos concretos. Usando de nuevo una comparación de Luis María Martínez, podemos imaginar las virtudes como instrumentos en una orquesta. La prudencia sería como el director que marca la pauta y los coordina a todos.

Pero como hemos dicho antes, la virtud tendrá siempre un estilo humano. Sabemos por experiencia que este pensar práctico no es fácil. Cuántas veces la prudencia actúa con timidez e incertidumbre. El director no siempre logra que los músicos de la orquesta le sigan con éxito.

Para esto, el Espíritu Santo viene a fortalecernos con su don de Consejo. Así, esta deliberación interna sobre nuestros actos será más fácil y sus resultados más atinados. Imagínate que el director de orquesta pudiera meterse en la mente de cada uno de los músicos, y así tocar exactamente lo que corresponde. ¡Cuántos errores se evitarían! El Espíritu Santo es el Director de nuestras almas, nuestras facultades son los instrumentos, y la sinfonía es la santidad.

No olvidemos que los dones del Espíritu Santo pueden y deben crecer. Los dones crecen cuando nos ejercitamos en las virtudes. Y sobre todo, cuando crecemos en la caridad, pues la raíz de todos los dones es la caridad. Tratemos de hacer cada día algún pequeño acto de caridad, de humildad, de servicio.

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