Día 1 de la novena: qué son los dones del Espíritu Santo

Por Diego Arregui LC

Monseñor Luis María Martínez tiene una comparación que puede ayudar a entender qué son los dones del Espíritu Santo. Imagínate a un pintor. Es muy famoso. Tanto, que tiene su propio taller. Muchos clientes se acercan a él para pedirle pinturas. Como él no puede pintarlas todas, tiene varios artistas que le ayudan. Naturalmente, el pintor se encarga del diseño general de la obra de arte. Después da instrucciones a sus ayudantes y ellos comienzan a pintar el cuadro. Cuando ya el trabajo está avanzado, el pintor llega a revisarlo. Entonces él mismo toma el pincel. Y entonces la verdadera obra de arte comienza a surgir. Con cuidado pinta los trazos más delicados. Da forma a los rostros, a las manos. Agrega un brillo especial en los ojos de sus creaturas. Y por último, con una sonrisa de satisfacción, firma su obra maestra.

El pintor es el Espíritu Santo. Su obra maestra consiste en imprimir en las almas la imagen de Cristo. Él diseña y comienza esta obra en nosotros el día de nuestro bautismo. Los ayudantes del artista somos nosotros, y nuestro trabajo es esfuerzo que ponemos para crecer en nuestra vida cristiana. Las herramientas que Él nos da para que trabajemos son las virtudes. Pero después llega un momento en que el Artista quiere intervenir en la obra directamente, y toma Él mismo el control. Las herramientas que Él usa para pintar esos trazos delicados en nuestras almas son lo que los teólogos llaman los dones del Espíritu Santo.

Hay algo más. Cada artista tiene un estilo propio. Nuestro trabajo es importante, y siempre se hace bajo la dirección divina. Pero los frutos de un esfuerzo humano no dejarán de ser humanos. Estarán siempre marcados por nuestra fragilidad y pequeñez. Ese es nuestro estilo. En cambio, si el Espíritu Santo nos mueve directamente, es natural que nuestros actos tengan, por así decirlo, un carácter divino. Los actos realizados por el Espíritu Santo a través de sus dones, tendrán la firma del Pintor divino. Y su estilo es de fuerza, belleza y éxito asegurado. Saber esto nos da una gran paz.

Hoy comenzamos la novena de preparación para la fiesta de Pentecostés. Quizá podemos aprovechar cada día para profundizar brevemente en uno de estos dones del Santificador de nuestras almas. Y el sábado antes de Pentecostés podemos meditar el ejemplo de la Virgen María, la esposa fiel del Espíritu Santo.

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1 Comment

  1. 15 mayo, 2015 at 19:43 — Responder

    Es maravilloso gracias por los favores resibidos y cuando me alludes para mi casa entiendo por que tanto dolor y es peraremos a que sea tu voluntad me eentregó a ty.señor jesus

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