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Cómo sabes quién es un verdadero amigo…

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(Imagen: el juicio de Orestes y Pílades).

Había una vez un rey llamado Toas que vivía en Táurico. Quería vengarse del joven Orestes. Un día Orestes estaba viajando con su amigo Pílades y ambos pasaron por Táurico. Se enteró Toas y mandó arrestar a Orestes. Pero Toas no lo conocía personalmente. Así que los dos jóvenes fueron llevados a la presencia del rey. El rey fue tajante: Orestes debía morir… «Entonces – dijo Pílades – no lo mates a él. Yo soy Orestes». El rey quedó pasmado. «No es cierto, yo soy Orestes» – le dijo Orestes a Toas, pues no quería que muriese su amigo Pílades…

¿Cómo reconoces a un verdadero amigo? La historia de Orestes y Pílades da la respuesta. Si tu amigo es capaz de morir por ti, entonces es un verdadero amigo.

Fin del cuento. Simple y sencillo. Estás a punto de morir, tu amigo se ofrece en vez de ti. ¡Listo! Ya sabes que fue un verdadero amigo y poco después lo pierdes…

La historia de Orestes y Pílades no es cosa de todos los días. Es poco probable que te suceda lo mismo.

Es difícil saber quién es un verdadero amigo. Pero conozco a algunos que ya encontraron la respuesta… y no es tan trágica. Recuerdo haber leído en un librito que no hay amigo verdadero sin virtud.

Y la explicación es muy sencilla. Pongamos que tú eres muy bueno, es decir, que eres virtuoso. Y te haces amigo de un tipo astuto, ambicioso. Un poco malicioso, pero buena gente. ¿Por qué no puede ser este un amigo verdadero? Muy simple, porque no tiene virtud. Su máximo valor es el poder o “un par” de dólares. Si este “amigo” tuyo tuviera que decidir entre ti y su bolsillo… claramente te daría las gracias, y dejaría de ser tu amigo.

Es así. O tú y tu amigo sois virtuosos o no hay verdadera amistad, porque la virtud (hacer el bien) engendra y conserva la amistad. Haz el experimento con una fogata (con las debidas precauciones). Pon la leña. Enciéndela y luego retira uno a uno los troncos o ramas, apágalos y ¿qué queda? Lo mismo sucede cuando se apaga el bien en una supuesta amistad.

Si la amistad depende de otra cosa que no sea el bien, entonces dependerá del bienestar. Y el bienestar viene y se va, como las modas de zapatos o ropa. Así no puede durar. Pero mientras más estéis tú y tu amigo cerca del bien, más fuerte será vuestra amistad: os acercáis al bien y os acercáis entre vosotros, como al centro de un círculo.

Este es el primer “tip” para saber quién es un amigo verdadero… pero aún no he dicho qué sucede cuando brota una amistad basada en el bien…

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