Carta de un mexicano católico a los Estados Unidos de América. #Pray4Orlando

Querida América:

Estoy en shock. Porque en tu tierra se ha derramado tanta sangre inocente, y en esta ocasión por un odio almacenado quién sabe por qué razón. Y me duele que haya pasado en el país de los libres. Me duele que les haya pasado a esas personas que ya tanto habían tenido que luchar contra el odio y la incomprensión en sus vidas, cargando en sus corazones un mosaico de heridas probablemente desde su niñez.

Eres tierra de libertad, pero también eres el hogar de los valientes. Quiero que te levantes de esta como en tantas ocasiones te he visto hacerlo. Hoy he orado por ti. Delante del tabernáculo donde yo creo firmemente que habita mi Dios y Señor. Y le he pedido, con lista en mano de nombres y apellidos, por cada uno de los 50 fallecidos. Por sus familias, y por todas las víctimas de odio que mientras escribo, están siendo violentadas. Pido, porque sé que para Dios nadie es indiferente, y que él enjugará cada lágrima derramada.

Pero hoy, tengo algo más que decirte: me preocupan tus candidatos a la presidencia. Porque reflejan tan poco de lo que eres, de lo que fuiste y de lo que quieres ser. Ni a quién irle.

Llevo meses escuchando a Donald Trump. Sus discursos son generalmente verborrea. O demagogia, que viene a ser lo mismo. A veces racismo, a veces populismo, y otras espectáculo de circo. A veces pienso que sólo busca atizar los ánimos de los que buscan culpables por esfuerzos frustrados; de quien se ha matado por pasar de la clase media a la alta tan soñada, y simplemente no ha podido, porque “no lo han dejado”.

Escuché su discurso de condolencias por la desgracia acaecida en Orlando. Casi me convence. Como mal político que es, no desaprovechó la desgracia de otros para utilizarla como estrategia de campaña. Y ahora parece que hermanar la lucha contra el terrorismo inminente y el discurso sobre la inmigración le puede hacer ganar la casa blanca a Hilary Clinton.

Dejando el coraje que me dan como mexicano (hermano tuyo, casi de sangre) sus discursos racistas y prepotentes, admito con sinceridad que Donald Trump sabe jugar bien su juego. Porque yo, como él, pienso que aunque el criminal de Orlando sea un ciudadano americano, para grupos terroristas radicales como el ISIS, los hijos de inmigrantes provenientes de países con mayoría islamista, son un blanco perfecto para infundir odio y sembrar ideas de posibles atentados. El golpe lo dan con gente “de dentro”, no “de fuera”. Al menos fue así en el caso de algunos otros casos recientes en Europa, por lo que no me ciego al potencial peligro de un terrorismo que ya entró hasta la cocina y maquinado por hijos de inmigrantes musulmanes que nacieron y crecieron en tu seno. Por más injusto que pueda sonar, es un hecho que convierte a la mayoría de inmigrantes musulmanes inocentes en blanco de sospecha y objeto de investigaciones prudenciales. Pero bueno… es como cuando te revisan en un aeropuerto, para ver si no traes pistolas o cuchillos. Te acostumbras, por el bien mayor de la seguridad común. No digo que todos ellos sean potencialmente terroristas, pero el gobierno deberá prevenir e intervenir de una manera más directa y competente. Y en eso, Trump tiene algo de razón: hay que revisar las políticas de inmigración, y establecer quién entra, por qué entra, establecer un proceso de integración en un claro y definido contexto de derechos y deberes.

De todos modos, que Trump utilice la desgracia para dar un bandazo en su estrategia de campaña hacia el terrorismo, no me parece lo más preocupante. Porque la lucha contra el terrorismo ya está declarada abiertamente desde hace mucho tiempo. No hay quien dude de seguir concretando y actualizando los modos de hacerlo.

Lo que más me preocupa eres tú. Cuando Trump habla de tus valores, ¿a qué valores se refiere?

Según él, la masacre de Orlando supone un ataque a la libertad, principio fundacional de tu sueño americano. ¿Qué es libertad para ti, América? Hace menos de un siglo fuiste tú quien celebrabas con euforia la caída del muro en Berlín. Y ahora, eres tú misma quien quieres construir otro. Parece que la libertad no era tan universal como decías.

Trump quiere hacer de ti una América fuerte y grande, de nuevo. O nueva. Rica, dijo en el discurso. ¿De eso se trata? ¿De fuerza y riqueza? Si es así, ahora entiendo que la grandeza americana de Trump consista en negar ayudas humanitarias (a no ser que traigan beneficios), cerrar fronteras, e impedir que salga dinero a México o China, o a donde sea. Y repartir armas a tus hijos, por si alguien trata de quitarles “su libertad”. ¿No te das cuenta que el terrorismo contra el que tanto te comprometes, se genera por ideologías de aislamiento autoindulgente?

Querida América: el problema de tener un presidente narcisista hasta el tuétano, es que su política será un reflejo de él mismo. Será ad intra una política anti-inmigrante, nativista, liberal y populista. Ad extra, una isla. Y tu mercado, como Narciso, enamorado de sí mismo y desconfiado de los demás.

Tus valores no son el dinero y la fuerza, como lo dice Trump. Tus valores son otros. Pero no soy yo quien debo decírtelos. Ni tampoco él. Eres tú, en cada uno de los americanos que buscan no sólo progresar en economía, o vivir desconfiando de sus vecinos geográficos o del barrio.

Es hora de redefinir tu libertad. Tus valores. Defiéndelos. Defiende la vida, la familia. Sé subsidiaria, no invasiva o sustitutiva. Mira más allá de tu ombligo. Eres América por lo que eran y son los que un día recibiste con brazos abiertos. Eres América, porque fuiste un modelo de solidaridad y de libertad. Confía en Dios. Es tu lema oficial nacional. No te olvides de él. Porque si te olvidas de todo esto, y te concentras sólo en ser grande, fuerte y rica, terminaras como Narciso, ahogada en tus grandes lagos. Grande, rica y segura, pero ahogada. Y en esta ocasión, no habrá flor.

 

“O say, does that star-spangled banner yet wave

O’er the land of the free, and the home of the brave?”

–Del Himno nacional Estadounidense. 

 

Traducción:

Oh di, ¿sigue ondeando la bandera tachonada de estrellas

sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes?

 

*Nota: Uso la palabra “América” y no “Estados Unidos” para referirme al país de Estados Unidos de América, por razón de estética literaria. Entiendo que lo correcto sería Estados Unidos pues América es el continente.

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