Carta de la muerte a un mortal

Por Javier Gaxiola, LC

la-muerte-ilustrada-Posada2Querido mortal:

No te asustes, pero te escribo desde el más allá. No te explico cómo es que logré filtrar la carta, porque te impresionarías aún más. Es de las muchas cosas que, aunque te las explicara, no las entenderías.

Sí. Acéptalo de una vez por todas. Hay muchas cosas que no puedes entender. No porque seas tonto, sino precisamente porque no lo eres. Me explico: tienes esa forma de entender que pasa a través de tus sentidos externos. Todo lo que entiendes, de alguna manera lo has visto, olido, tocado, saboreado o escuchado antes. Pero hay realidades que no puedes ni ver ni tocar, ni oler ni gustar y mucho menos saborear. Y eso no quiere decir que no existan.

Escuché tus gritos desesperados al infinito, pidiendo explicaciones por la muerte del mortal que tanto querías. Buscabas culpables. No quiero sonar cínica o insensible, pero yo soy la única culpable y no me arrepiento. Te lo repito. Hay muchas cosas que no entiendes y no entenderás jamás. Pero eso no quita que sean verdad, y tampoco que puedas llegar a aceptarlas. Algunos lo llaman resignación, y otros más espirituales lo llaman fe. Como sea que lo llames, es así. La vida no termina donde crees. Tiene un inicio, pero no tiene un final. Lo mío, es simplemente un paso.

Un mortal me llamó una vez hermana. ¡Vaya! Estuvo cerca de hacer diana. Te explico por qué: ¿sabes qué es lo único cierto cuando naces? Que estás vivo y que vas a morir. Poco más. Por lo tanto, yo soy tu primera compañera. Desde que naces estoy allí, y cada día que pasa te acercas más a mí, a pesar de tus enervantes esfuerzos por evitarme y prolongar tu vida terrena.

Los mortales muertos están vivos. Más de lo que tu crees. Sólo que se han separado de su cuerpo, y yo soy la culpable. Me odias sin conocerme, pero cuando al fin nos encontremos, cambiarás tu opinión. De nada. Me agradecerás más tarde. Tal vez por eso prefiero llegar de improviso. Así hay un poco menos drama.

Si quieres un consejo, recuerda este: el único tiempo que existe es el que te falta para encontrarte conmigo. Y si quieres un consuelo, quédate con este: después de mí empieza otra vida mucho mejor. Créelo de verdad. Piensa en mí de vez en cuando, y en todos los que crees muertos. Están más vivos que tú. Tu querido y extrañado mortal no sufre: está más feliz ahora que en la tierra. Tal vez pensar en mí te haga vivir mejor. Y entonces, tal vez, el día de nuestro encuentro, me recibas con un abrazo. Porque aunque no lo hicieras te abrazaré igual. Y ese día no podrás resistirte.

Atte. La muerte

 

(Ilustración de José Guadalupe Posada)

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1 Comment

  1. jaaz_48@hotmail.com'
    Juan Alberto Aguirre Zaragoza
    3 noviembre, 2014 at 07:49 — Responder

    admiro la forma de ser y pensar de Los Legionarios de Cristo en especial al Padre Jorge Bernal LC.

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