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Cápsulas existenciales IV: ¿A dónde vamos?

Nos urge reflexionar en esta pregunta.

Estás en casa, gozando de paz y tranquilidad, con una buena taza de café. Se te ocurre que es una buena oportunidad para leer el diario. Quizás comienzas por la sección de deportes, después la de espectáculos o sociedad (últimamente los periódicos se leen al revés). Por fin, llegas a la primera plana. En algún lugar del mundo ha surgido un brote de guerra. Observas a miles de personas en profunda pobreza por la crisis económica. Refugiados que emigran en masa buscando una oportunidad en la vida. Cuerpos fríos de alguien que ha dejado de respirar. Suspiras. Un sorbo de café. El calor recorre tu cuerpo. Tu mirada se pierde entre fotos y titulares. Desde lo más hondo te surge un reclamo: “Dios mío, ¿a dónde vamos a parar?”… ¿A dónde vamos?

Esta es la pregunta por el futuro. De esta pregunta  han brotado las más diversas teorías conspiratorias y las más radicales corrientes apocalípticas. El afán humano por descubrir una mano invisible que todo lo controla. La eterna tensión entre la consciencia de mi libertad y la tragedia del destino. Pero también es la pregunta que ha inspirado a los grandes hombres y mujeres que han cambiado el mundo. Los grandes personajes de la historia que han decidido abandonar sus asientos en el teatro de la vida para formar parte en el desarrollo de la obra. De espectador a protagonista.

La diferencia está en la forma de plantear la pregunta. Grandes son aquellos hombres y mujeres que sintieron el problema como algo personal. Es decir, no se preguntaban hacia dónde los estaba llevando la corriente sino hacia dónde la querían llevar.

Por lo tanto, podemos identificar tres niveles de pregunta: ¿a dónde voy? ¿A dónde quiero ir? ¿A dónde debería llegar?

Como ejercicio, te propongo escribir en tu cuaderno existencial cómo te proyectas en 2, 7 y 15 años. Sabemos que la vida nos impone sus propios planes, pero también sabemos que necesitamos proyección personal. Necesitamos tener metas concretas, objetivos realistas, ideales que nos motiven a seguir luchando en esta vida. Así, la próxima vez que observes algo que no te agrada en el mundo, no preguntarás por qué nadie hace nada, sino qué puedo hacer yo al respecto.

Nos vemos a la siguiente y que te mejores…

Hijo de Dios. Católico convencido. Buscador del Bien, de la Verdad y la Belleza.

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