Cápsulas existenciales III: ¿De dónde venimos?

Es de noche. Estás en lo alto de una colina, alejada de la ciudad. Reflexionas en medio del silencio. Levantas la mirada. Ahí está. El cielo… y tiritan, azules, los astros a lo lejos

Comienzas a descifrar las diversas constelaciones. Observas atento la osa mayor y el cinturón de orión. Te preguntas cómo lograban ver tantas figuras los antiguos donde hoy sólo vemos puntos blancos sobre una inmensa tela negra. Te preguntas por aquello que escapa a la vista, ¿qué habrá más allá? ¿De qué está hecho el espacio que separa a los planetas? ¿Habrá vida allá afuera? ¿Por qué está todo acomodado así y no de otra manera? ¿Qué son los agujeros negros? ¿Hacia dónde se expande el universo? ¿Sobre qué se está expandiendo? Etc…

Sigues contemplando las diversas partes del universo. No importa dónde posas la mirada, el espacio te sugiere una pregunta. Decides cerrar los ojos. Toda la belleza que acabas de percibir cobra nuevas formas en tu imaginación. De pronto, todo se une, como en una gran red. De pronto percibes el universo no como la suma de sus partes sino como un todo unificado. De pronto caes en la cuenta de la armonía intrínseca del cosmos y te colocas a ti en medio de esa infinitud. Te sientes pequeño… y a la vez tan grande porque sabes que también tú formas parte de esa inmensidad. Es en medio de ese contraste, de esa contemplación, cuando surge la gran pregunta… ¿De dónde venimos? ¿De dónde viene todo esto? ¿Quién lo creó? ¿Lo creó alguien? ¿O simplemente venimos de la nada y a la nada regresaremos?

–    ¿De dónde vengo? Obvio, de mis padres…

–     ¿Y de dónde vienen tus padres? ¿De dónde tus abuelos y tus tatarabuelos? ¿De dónde los primeros hombres sobre la tierra? ¿De dónde los primeros animales? ¿De dónde los primeros compuestos orgánicos? ¿De dónde la vida? ¿De dónde el universo? ¿De dónde la existencia? ¿De dónde el ser?

Tu mirada se pierde en el espacio aunque realmente no estás observando nada. Tus pensamientos han tomado el primer plano y, esta vez, te han puesto un gran dilema: el dilema del origen. Desde los albores de la filosofía, hemos intentado responder a ese dilema. Algunos han dicho que venimos del agua, del fuego, del aire, de la tierra, de los átomos, de la energía del universo, de un pensamiento, de una cruel casualidad o de un Dios. Algunos dicen que era un Dios poderoso pero que no era libre ante la creación, otros proponen a un Dios que es libre y creó todo por amor… ¿tú qué piensas? ¿De dónde venimos?

El ejercicio de esta semana consiste en dedicar un momento a reflexionar en estas preguntas mientras contemplas una noche estrellada. Si vives en una gran ciudad donde no se pueden contemplar las estrellas, busca en internet imágenes del telescopio Hubble (http://hubblesite.org/gallery/album/). Contémplalas, sin prisa, y escribe tus reflexiones.

Somos tan pequeños y a la vez tan grandes… ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos?

Nos vemos a la siguiente y que te mejores…

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