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Cápsulas existenciales II: ¿Quién eres?

Quizás, para algunos, la pregunta más estúpida que les han hecho en su vida.

– ¿Cómo que quién soy? Yo soy yo.

– ¿Y quién es “yo”?

– ¡Esto es ridículo! Yo soy N.N. (tu nombre y apellido)

¿Alguna vez te has planteado la posibilidad de ser más que un nombre? ¿Más que un montón de letras puestas juntas y una fecha de nacimiento? ¿Más que un número adjunto a una credencial, a un pasaporte?

Despierta. Esta pregunta te quiere llevar a lo más profundo de tu existir. ¿Quién eres realmente? Somos más de siete billones de personas en el mundo… ¿Qué te hace diferente? ¿Qué te distingue del resto de la humanidad? ¿Qué te hace ser tú? Parece que la pregunta ya no es tan estúpida…

Mírate al espejo. Eres tú, pero no eres tú. Es sólo eso: una imagen en el espejo. Hace unos años eras más joven. Retrocede todo lo que puedas en el tiempo. Busca en tu memoria. Te recuerdas en tu último cumpleaños, en tu primer beso, en tu primer día de clases, en el jardín de niños. ¿Sigues siendo tú? Sí… y no. Muchas cosas han cambiado, pero sigues siendo tú. Entonces, ¿qué es eso que se conserva? ¿Qué es lo que mantiene unidos a esa imagen que contemplas en el espejo y a esa otra que contemplas en tu memoria? ¿Los mismo ojos? ¿El mismo cerebro? ¿La misma historia? ¿Quizás, algo más?

¿Realmente, quién eres? ¿Podrías decirlo con palabras? Ese será tu primer ejercicio de estas cápsulas existenciales (te advertí que habría trabajo). Escribe en tu cuaderno una lista de cinco cualidades y de cinco defectos que descubras en tu persona. Los primeros que se te vengan a la mente. No te preocupes, no es un examen. Bueno, de hecho sí… un examen práctico. No te será difícil, ¿o sí? Es decir, ¿cuántos años tienes? ¿Llevas tantos años conviviendo contigo mismo y aún no te conoces? Tómate tu tiempo y después sigue leyendo.

¿Listo? ¿Cuánto tiempo te tardaste? ¿Qué escribiste primero? ¿Lo bueno o lo mejorable? Este ejercicio es importante para que vayas conociéndote mejor. Si conoces tus debilidades, podrás combatirlas. Si conoces tus fortalezas, podrás potenciarlas. Es como decía el filósofo Agustín de Hipona: Conócete, acéptate, supérate.

Quizás no hayas logrado responder a la pregunta inicial. No te preocupes, te llevará una vida responderla. El ejercicio te ayuda a describirte, pero tú eres más que la suma de tus cualidades y defectos. Eres un misterio. Eres una gran pregunta, incluso para ti. A veces, tan frágil que sientes cómo el mundo se te viene encima. A veces, tan grande que ni el mismo Dios te parece necesario. Una extraña mezcla de finito e infinito, de absoluto y relativo, de espíritu y de carne, de pasiones e ideales… eres tú… un espíritu encarnado en busca de respuestas definitivas…

Nos vemos a la siguiente y que te mejores…

Hijo de Dios. Católico convencido. Buscador del Bien, de la Verdad y la Belleza.

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