Buscando a Jesús

“Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.” (Mc 1,29-39 / V Domingo Ordinario B)

 

Ahora estamos a punto de disfrutar de uno de los eventos deportivos más vistos a lo largo del año: el Super Bowl LII. Más adelante en el año tendremos otro: la final del mundial de fútbol en Rusia. Miles de millones de personas se sientan delante de una pantalla para ver un partido de fútbol americano o para ver a 22 hombres corriendo alrededor de una pelota… ¡Eso es pasión! Y la gente lo demuestra con camisetas, pintura, gritos, lágrimas… Creo que algo así – y quizá más – veía san Pedro cuando le dijo a Jesús: “Todo el mundo te busca”.

Con el mundo de hoy, a veces nos resulta difícil imaginarnos a ese montón de gente corriendo detrás de Jesús. Supongo que también trabajaban o tenían cosas que hacer en casa o con su familia. Y de todas maneras, siempre vemos a Jesús rodeado de miles de personas, grandes y pequeños, mujeres y hombres… ¿De dónde sacaban el tiempo?

Queramos o no aceptarlo, todos sabemos, por experiencia propia, que el interés tiene pies. Si queremos sacar tiempo para algo que de verdad nos interesa, lo logramos sin problemas. El único problema está en que de verdad nos interese… Quizá eso nos pasa seguido con Jesús: de palabra, nos interesaría mucho dedicarle tiempo, rezar, ser santos… pero en el fondo… como que no tanto…

Aprovechemos este día, esta semana, para ponernos delante de Jesús y preguntarnos si nos interesa estar con Él… si de verdad nos interesa… Y recordemos que dedicarle tiempo a veces significa sacar unos minutos de mi día para dárselos a Él y sólo a Él. Pero, sobre todo, significa que cada minuto de mi día, haga lo que haga, esté donde esté, lo viva por Él, con Él y en Él. Eso es buscar a Jesús… y “el que busca, encuentra” (Mt 7,8).

 

Foto: Marcelo

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