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Amar de veras

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Por Javier Gaxiola, LC

Cuando nos encontramos a parejas de ancianos que siguen juntos después de 40, 50, 60 o hasta 70 años de matrimonio, surgen en nuestro interior muchas preguntas. ¿Cómo le hicieron? ¿Cómo se puede estar juntos tanto tiempo? ¿Cómo se aguantan? Le tenemos pavor a los compromisos en general, y más a un “señor compromiso” de ese calibre. Pero a la vez, al contemplar la evidente y radiante felicidad con la que viven estas personas, nos quedamos pasmados y admirados de tanto aguante y sentimos envidia. ¿Seré yo capaz de algo semejante? ¿Cómo puedo mantener así de viva la llama del amor?

El día de hoy el Evangelio nos habla de COMPROMISO. Nos habla de conversión “de-a-de-veras”. Más aún: del secreto de la conversión auténtica.

El secreto de la perseverancia en las relaciones humanas, sea entre hombres y mujeres, sean relaciones de amistad o sea LA relación por antonomasia, es decir, nuestra relación con Dios, es CEDER.

El Evangelio de hoy nos recuerda a dos hijos. Al recibir la invitación a trabajar en la viña de su padre, los jóvenes responden de maneras diversas. Uno dice simplemente “no quiero”. El otro se muestra solícito. Al final, el rebelde termina yendo y el otro decide cambiar de opinión.

No te preocupes en identificarte con uno. En realidad tenemos un poco de los dos. Por un lado, nos rebelamos contra los mandamientos del Señor. Nos pueden parecer exagerados o demasiado exigentes y primariamente nos surge decir NO QUIERO. Por otro lado, también experimentamos el miedo al compromiso. Buscamos quedar bien con nuestras pero somos llamaradas de petate. Somos inconstantes y fáciles para romper promesas y compromisos.

La clave, queridos lectores, está en ceder.

1) Ceder cuando sientes la espontánea rebeldía contra la Sabiduría de Dios. Ayuda mucho vivir recordando cada día, desde que te levantas y luchas por despegarte las sábanas, que LOS PLANES DE DIOS SON MEJORES QUE LOS NUESTROS. Este principio nos ayuda a discernir mejor cada vez que sentimos movimientos dentro de nuestro espíritu que nos invitan a seguir tendencias y pasiones que van en contra del Evangelio.

2) Ceder una vez que ya hemos dado nuestra palabra y hemos asumido un compromiso. Aquí, nos servirá recordar uno de los principios que más recalca San Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales: EL AMOR ESTÁ MÁS EN LAS OBRAS QUE EN LAS PALABRAS. El amor está en la entrega. Dios así nos amó y nos sigue amando. Si quieres perseverar en el amor, ahí esta la clave: amar de veras, o sea, en las obras. Desde los grandes compromisos hasta las pequeñas cosas. Desde jurar amor eterno a tu pareja (o consagrar toda una vida a Dios como religiosos o laicos) hasta cumplir con esos pequeños detalles de la vida cristiana como la oración, la lectura diaria y atenta de la Palabra o frecuentar los sacramentos.

Hoy es un buen día para renovar nuestro amor. Pero no de poesía ni de mariposas en el estómago. El día de hoy, en vez de decirle a alguien TE AMO, demuéstraselo. En vez de decirle a Dios que lo quieres, hoy ÁMALO DE VERAS.

¡Buen domingo a todos!

Soy mexicano. Me gusta tocar el piano y comer rico. Me encanta escribir y compartir experiencias con amigos. Me gusta viajar y conocer gente nueva. Estoy enamorado de Cristo y la Iglesia Católica por quien vivo y a quien busco servir con todo mi corazón. Soy Legionario de Cristo en formación.

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